Ironía y racismo en «Get out» de Jordan Peele

Get out, la perfecta dosis de ironía y suspenso nos recuerda nada más y nada menos que al gran Alfred Hitchcock. Esta crítica irónica del racismo domina el recurso estilístico del tiempo fenomenalmente: banda sonora precisa en los momentos adecuados y el uso del silencio de manera acertada generando una atmósfera tensa que mantiene al espectador activo (es fascinante el cómo nace el terror e incomodidad hacia una taza de té y su cucharilla). Si bien es cierto que el sonido podría marcharse y aun así la película tendría vida, la banda sonora de Michael Abels es lo que hace que la ópera prima de Jordan Haworth Peele sea un rotundo éxito (¡en crítica y taquilla!).

A diferencia del director de Psycho (1960), y a manera de un plus, Peele plasma y dosifica el humor explotando el estereotipo propio de la cultura negra americana y satirizando las pretensiones racistas de una sociedad, también americana, al punto de llevarlas al ridículo. Esta perfecta dosis ya mencionada funciona gracias a la intervención del «detective» Rod Williams (Lil Rel Howery), el cual representa el arquetipo cómico y que sin invadir ni sobrepasar al suspense logra el equilibrio perfecto brindando una noción de tranquilidad que bruscamente (y con más fuerza) retorna a este thriller con excelencia.

Ahora bien, hablemos de la película: Chris Washington (Daniel Kaluuya) tiene el placer de conocer a sus suegros, pero el «problema» radica en una sola cosa: él es negro, pero su novia y familia, blancos. Hay algo inusual en Rose (Allison Williams), y es que aunque parezca la novia perfecta, ligeros referentes nos brindan señales de que algo no anda muy bien, lo cual es otro recurso estilístico de Peele para mantenernos atentos a por más. Estos comportamientos misteriosos son los que brindan personajes bien construidos. Adiós, nuevamente, a la burda idea de que la «víctima» es retardada y extremadamente débil. Chris es vulnerable porque el contexto y lugar en el cual desarrolla sus acciones (la casa de los Armitage) lo presiona, no porque sea torpe (o negro).

Adentrándonos en los referentes, solo mencionaremos que los venados como alegoría de la «raza negra» hacen que esta película tenga todas las de ganar. Por otro lado, el uso de la ironía juega desde el cómo se vende hasta el mínimo detalle. Es decir: la trama es presentada como un thriller basada en la discriminación racial por parte de la falsa supremacía blanca; sin embargo, la paradoja existente en la familia Armitage radica en su sentimiento de inferioridad plasmado en ese deseo de superioridad, el cual disfrazan con halagos y supuesta tolerancia.

Get out es atractiva porque es puramente humana. El contexto racista va desglosándose conforme transcurren los minutos del filme y es que la película cumple con terminar la trama planteada pero uno necesita más, necesita saber el qué pasó con Chris, ¿se hizo justicia hacia las minorías? Es así que Jordan Peele logra recordarles a los amantes del cine, mediante elementos típicos del thriller y primeros planos precisos,  ese buen suspense que creíamos perdido.


MARCELO FARFÁN ÁVALOS (Cusco, Perú)

Estudiante de Artes escénicas de la Universidad Científica del Sur. Nacido en Cusco en el año 1998. Cursó sus estudios escolares en la institución privada Salesiano del Cusco donde escribió y dirigió su primera obra teatral.  Se trasladó a Lima donde ha llevado curso de construcción de personajes en la Escuela de Cine de Lima.

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