Winter is here: lo que nos dejó la séptima temporada de Game of Thrones

Game of Thrones (GOT) se caracteriza por ser una de las series televisivas más aclamadas por el público y la crítica. Y no es para menos, pues GOT, además de tener excelentes diálogos y la saga literaria A song of Ice and Fire de George R. R. Martin a su total disposición, expone dos elementos fundamentales para concretar la atención del espectador: la violencia y el sexo; la primera representada en la trama principal de la serie, y el segundo, en el acto sexual mismo.

Así mismo, el logro de la serie como adaptación de los libros de Martin se debe, en gran parte, a la reconstrucción de sus personajes complejos y contradictorios. La serie televisada logra exponer sus anhelos, debilidades y motivaciones, puesto que no existe lo moralmente correcto o incorrecto; no hay buenos ni malos, sino que logramos apreciar las diferentes perspectivas de los sucesos presentados, hecho que se fortalece gracias a las interpretaciones y encarnaciones de sus numerosos actores.

Por otro lado, GOT forma parte de la reivindicación femenina que se está dando en el mundo de la ficción -y en la vida misma- al presentar lideresas como Yara (Asha en los libros), Daenerys o Cersei, las cuales destruyen el estereotipo del rol de género impuesto por las sociedades patriarcales. Estos personajes adquieren autonomía propia. Y es que GOT no es ajeno a casi ningún espectador acostumbrado a consumir ficción. Y puede que haya sido este deseo por captar y generar mayor número de adeptos el causante de la baja calidad de esta temporada en comparación a otras.

De antemano no vamos a pretender comparar dos lenguajes tan distintos como la literatura y la televisión, sino que analizaremos específicamente la serie televisiva a partir de las sorpresas e incógnitas que nos dejó esta última temporada. Sabemos que, a partir de la sexta temporada, GOT se desliga de los libros para generar material original; puede que por ello se apresure precipitadamente a desarrollar el final o no se tenga en claro el mundo ficticio de George R. R. Martin en su totalidad, aún con la propia asesoría del autor.

En primera instancia, el olvido del espacio geográfico en el cual se encuentran los personajes ocasionó el disguste de los más antiguos fans. Al menos en las cinco primeras temporadas, se mantiene el ritmo de las tramas lentas pero interesantes. En esta última, no solo el tiempo de ficción es radicalmente rápido, sino que hay un total olvido del tiempo necesario de desplazamiento. No existe noción del espacio geográfico del mundo ficticio de Martin. Por ejemplo, cuando Jon Snow va a Dragonstone o cuando Daenerys va más allá del muro, los viajes son muy precipitados comparados con los de otras temporadas, los cuales duraban mínimo un par de capítulos en realizarse debido, probablemente, a la necesidad de explorar otras tramas.

En segunda instancia, podemos afirmar que la serie se caracteriza por esas grandes y diversas tramas; sin embargo, en esta séptima temporada, las tres tramas principales de la serie (Jon Snow y los sucesos más allá del muro, Danerys en Essos, y la guerra por el trono en Westeros) se mezclan en el problema principal, en un eje que engloba a todas: la llegada del invierno. Además, estábamos acostumbrados a un final que cambie la temática de la historia, así como el gran final que nos entregó la tercera temporada con la inesperada matanza en The red wedding, que para todos los no lectores de los libros fue una total sorpresa. Tal vez esta fusión de tramas ocasionó que la séptima temporada, incluyendo su final, fuera más previsible.

No obstante, no todo fue malo en esta temporada. El reparto de especialistas (dirección artística, efectos visuales, efectos de sonido, maquillaje, etc.)  de GOT siempre nos brinda un producto de primer nivel. Una mención especial la merece Ramin Djawadi, compositor musical de casi todas las temporadas de la serie. Este productor musical alemán nos brinda canciones instrumentales propias de cada familia e inclusive, de ser necesario, de cada personaje. Dichos temas varían de acuerdo al dramatismo de las escenas. Por ejemplo, en el tema Targaryen, en la escena en la cual Daenerys y Jon concretan su alianza, se utilizan instrumentos propios de la banda sonora de los Stark; y en el asesinato de Lord Baelish, se expone acordes de su tema no en una escala ascendente, tal y como está compuesta, sino en una escala descendente. El logro en la banda sonora de esta temporada no es ajeno a otras. Recordemos tan solo el uso, por primera vez, del piano en la venganza de Cersei al final de la sexta temporada.

Tal y como esperábamos, la partida de personajes importantes en la trama y queridos por el púbico no fue exclusiva de otras temporadas; sin embargo, ya sabemos quiénes son los personajes imprescindibles, como Jon, Daenerys, Tyrion o Cersei. Veremos si sus destinos siguen intactos en la próxima.

Finalmente, lo que hizo única a esta séptima temporada fue la caída del muro y la muerte de un dragón. Sin embargo, la reunión donde la mayoría de protagonistas principales por fin se encuentran afirmó la unión de todas las tramas existentes, haciendo que sea el hecho más trascendental. Igualmente, la llegada del tan esperado invierno a Westeros, representado por los copos de nieve que caen en la «mano» de Jaime cuando este abandona a Cersei, concretiza lo que viene adelantándose desde el primer capítulo de la primera temporada: winter is here.

Esta última temporada nos dejó sucesos trascendentales, pero también fallos de guion, ya que existe la necesidad de apresurar el final de la historia debido al alto costo de la producción y al deseo de expandir la franquicia (no serían spin offs, sino tramas independientes ambientadas en el mundo ficticio). No intentaremos justificar, pero, aunque GOT sea una serie muy exitosa, no tiene todo el presupuesto de HBO como para hacer de cada capítulo una película. El presupuesto es limitado, y lo que desean los productores es brindar todo a un primer nivel. Por eso también la reducción de capítulos y el deseo de apresurar el final en el menor tiempo posible. Es por esto que los efectos visuales, probablemente, retrasen el estreno de la última temporada para el 2019. Tan solo esperemos que nos muestren en la próxima y última temporada un final memorable. ¿Quién será el Azor Ahai?, ¿los White Walkers dominarán Westeros?, de no ser así, ¿quién terminará en el trono de hierro sabiendo ahora que Aegon Targaryen es el legítimo heredero? Estas son algunas preguntas que se hacen los fans de la serie mientras esperan su retorno.


MARCELO FARFÁN ÁVALOS (Cusco, Perú)

Estudiante de Artes escénicas de la Universidad Científica del Sur. Nacido en Cusco en el año 1998. Cursó sus estudios escolares en la institución privada Salesiano del Cusco donde escribió y dirigió su primera obra teatral.  Se trasladó a Lima donde ha llevado curso de construcción de personajes en la Escuela de Cine de Lima.

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