ÑAÑA: De lo íntimo a lo social

Me despierto y no encuentro a nadie.
Escucho que el cuarto comienza a incendiarse,
pero no puedo moverme.
Entonces, me enredo en las sábanas,
trato de pedir ayuda, pero el fuego viene poco a
poco y me alcanza.

Elisa

Lucy y Elisa. Dos personajes, dos mujeres, dos historias que se encuentran para forzar un lazo inquebrantable. Testimonios que llegan desde Moyobamba, Tabalosos, Alto Cuñumbuza y Lima, para mostrarnos lo violenta e indiferente que es nuestra sociedad, pero también cómo surgen los héroes anónimos para acoger y luchar frente a la injusticia. Ñaña, obra escrita y dirigida por Claudia Tangoa, protagonizada por Anahí de Cárdenas y Verony Centeno estuvo en una breve temporada en Amaru Casa Cultural en el distrito de Barranco del 19 de octubre al 05 de noviembre.

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Anahí de Cárdenas y Verony Centeno en escena.

Al ingresar al espacio nos reciben con la canción «La ventanita» de Sergio Vargas, cuya letra es el perfecto prólogo para lo que veremos en unos segundos: «tengo el alma en pedazos, ya no aguanto esta pena», vemos a las actrices calentar y bailar al ritmo de la canción. Como fondo tenemos una proyección de un camino en algún lugar de la selva peruana, la cámara y nosotros vamos ingresando entre árboles, hojas y tierra a la profundidad de la madre selva, del mismo modo lo haremos en un momento en la historia de estas mujeres. Amaru Casa Cultural, es un espacio no convencional, muy íntimo –con un máximo de 50 personas de aforo– y cálido. Mientras las actrices bailan, Sergio Vargas canta y con las proyecciones ingresamos en las profundidades de la Selva, unas luces verdes y azules muy tenues envuelven todo el espacio y nosotros, los espectadores, estamos a la espera de la primera palabra que desencadenará diversos testimonios sobre la violencia, la familia y el abandono.

Llega el momento. Las luces frías se tornan de un ámbar cálido y la voz de Sergio Vargas cesa. Las actrices toman un primer plano y Anahí dice: «Hola, ¿qué tal? Buenas noches, mucho gusto, yo soy Lucy y me dedico al teatro, entre otras cosas, porque aceptémoslo, no sólo se puede vivir del teatro en este país. Yo escribí la obra que están a punto de ver que se llama Ñaña y les quiero presentar a Verony quien hará de Elisa». Anahí nos recibe como un personaje llamado Lucy, pero presenta a Verony no como un personaje, sino con su verdadera identidad. En este punto Tangoa pone las reglas claras del juego, la convención a seguir será una línea muy delgada entre lo testimonial y lo dramático. Verony, despojándose de sus prendas y tomando otro vestuario, ingresa en el personaje de Elisa. De esa manera dan inicio a sus historias. Lucy y Elisa cuentan sobre su infancia en Tabalosos, pero en distintas épocas porque tienen 9 años de diferencia. Las dos cuentan como Sonia, la madre de Lucy, un día encuentra a Elisa y Loló jugando en su chacra, ella se asegura en decirle a las niñas que deben irse de ese lugar, pero justo cuando estaba por marcharse Elisa la toma del brazo y le dice que su padrastro la golpeaba, la madre de Lucy le pregunta: «¿Dónde?». Y Elisa señala su sexo. Sonia decide denunciar al padrastro de Lisa (12 años) por violar a la niña en consecutivas ocasiones. Luego de mil trabas con los poderes oficiales de justicia, el padrastro es sentenciado a 30 años en prisión, Elisa es separada de su madre y de Loló, su hermana menor, y enviada a una aldea para menores en Tarapoto. El Estado declara en abandono a Elisa al cumplir los 15 años. Es entonces cuando Lucy y su mamá tomarán una decisión que cambiaría sus vidas: asumir la responsabilidad de ser tutoras legales de Elisa hasta que ella cumpla la mayoría de edad.

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La obra estuvo en escena desde el 19 de octubre al 05 de noviembre en Amaru Casa Cultural.

Una familia es una micro-sociedad, la familia de Elisa lamentablemente representa a nuestra sociedad. Las cifras sobre violaciones en nuestro país son alarmantes y la mayor cantidad de casos registrados son a niñas y jóvenes menores de edad, como es el caso del personaje de Elisa. Lo más lamentable es que la violencia no es ejercida solamente por el violador, sino que existen diversos factores que agravan la situación. Por ejemplo, la madre de Elisa que nunca denuncia lo acontecido con su hija y se convierte en cómplice, el policía que no presta mayor atención y no agiliza el proceso para ejercer la denuncia, la mujer que se hace pasar como representante de INABIF y le da un sol a Elisa para que no proceda el caso, son algunos de los representantes de la injusticia y violencia en nuestro país. Cuando Elisa ingresa a la aldea para menores su madre nunca la visita, ni la llama. El abandono hacia Elisa por parte de su madre permite que Elisa genere una nueva familia con Lucy y Sonia en Lima. Ellas dos viven en Lima desde la separación de Sonia con el padre de Lucy, quien llegó a Lima desde los 10 años. Al llegar Elisa a Lima, Lucy se convierte en la persona que la acompaña a sus clases y vela su sueño. En una de esas noches, Elisa le cuenta una de sus pesadillas recurrentes: Su casa se incendia y ella no puede hacer nada. Este es uno de los momentos más tiernos y mejor logrados de la obra. Las luces azules tenues y la proyección de un lago al anochecer de fondo son la ambientación perfecta para la intimidad y poética del momento. Lucy y Elisa conversan sobre canciones, sueños y Elisa pregunta: «¿Y Loló, tú crees que esté pensando en mí?». La ausencia de los lazos familiares de Elisa la perjudican emocional y psicológicamente, pero Lucy y Sonia hacen hasta lo imposible para ayudarla en todos los sentidos. Hasta que Elisa sufre una fuerte crisis y es llevada al hospital donde le diagnostican depresión psicótica, es ahí que luego de muchos años se ven en el deber, y también por pedido de Elisa, de buscar y encontrar a Loló, para que vivan juntas y se acompañen a toda hora.

¿Qué secuelas deja la violencia en la persona afectada? ¿Cómo esto repercute en la familia? La puesta en escena tiene como mayor soporte las actuaciones de Anahí y Verony, dupla que logra transmitir cada emoción y acción de una gran forma al público. Sus pausas, miradas y presencias envuelven y cautivan a los espectadores. Los vídeos, luces y sonido son un gran soporte para cada momento de la obra. Estos tres elementos se vuelven indispensables para cada testimonio contado por las actrices. Ñaña, obra basada en hechos reales, escrita y dirigida por Claudia Tangoa, nos brinda una historia tierna, cruda, pero sobre todo pertinente para los acontecimientos que vivimos en la actualidad como país.


LEO CUBAS RUIZ (Lima, Perú)

Artista escénico, dramaturgo, director de teatro y poeta. Egresado de la Escuela de Artes Escénicas de la Universidad Científica del Sur. Miembro fundador de Manada Asociación Cultural. Como artista escénico trabajó en el Programa de Formación de Públicos del Gran Teatro Nacional (2015). Ganador en los Juegos Florales de la Universidad Científica del Sur en los años 2012 y 2016.  Como director destaca Entre ratas y gorriones de Sergio Arrau, en el Centro Cultural Mocha Graña (2014); como dramaturgo y director Encuentro obra puesta en el Teatro de la Alianza Francesa de Miraflores (2017) dentro del marco del Festival de Teatro “Escena Sur”. Ha asistido en dirección a Carlos Tolentino, en la obra Cruzar la Calle de Daniel Amaru Silva, durante las temporadas en el Teatro MVLL y en el Centro Cultural U.LIMA y en el Festival Internacional de Teatro, MIRADA en Santos-Brasil (agosto, 2016).

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