Dos poemas de Aaron Vizcardo

Festividades

Ella violentaba las dimensiones del sueño
desatándolas con las manos envueltas en dos cuerpos más
que giraban y permanecían junto a ella
parecía una feria un circo recién llegado al pueblo
brillante alusión para los perros
el perímetro los contempla y sonríe ante sus goces
ella devolvía la censura e inane balbuceaba
dividía sola entre los sexos furibundos de los constructores
los primeros pasos
la serie de asesinos reconstruía la infancia
estaban dentro de la caja
confrontaba a las víctimas y estas eran felices
manejaba los tiempos del poema
el futuro en sus ojos
de sus primeros amores
del hombre que se bañó en gasolina
y que amenazó con prenderse fuego en una oficina de cobranzas
donde ella trabajaba
luego serían cuadrantes
operarios despojados de la lectura minuciosa de los días
traficantes de ellos mismos
trogloditas jugando al prisionero loco
intelectuales muertos y carcomidos por el Altazor
criatura fantástica no los dejes escapar de la inútil ficción
muéstralos en su crueldad más evidente
y ármalos a tal punto de ser borrados de memoria
No queda espacio
y deberán ser desechados
la carne es otra
y los muertos aparecían en el primer atisbo del invierno
y cada signo según ellos confabulaba en su contra
por ello se recluían en cúpulas de concreto
fabricándose interminables veces
disparando a quemarropa en las pruebas
siempre frente a ella sobrevolando en las hélices
No hubo sorpresa desde la inacción
las voces omitieron la voluntad de otras voces
y después en los mapas
y los textos y la historia y el vomitar las tradiciones y las cartas
escupirlas para renovarlas quemarlas purificarlas forma de la absolución
iban temerosos
llevaban la manos tibias
deformadas y reformadas por la luz
trasladaron en el espacio la fábula de los hombres y sus prisioneras sexuales
y de inventar nombres y de nombrarse nuevamente
en esa travesía del abuso infantil.

Para cuando el ritmo no sea necesario

Voy a escribir un cortometraje para nunca rodarlo
haré su escritura en un teatro
con las localidades vacías y agotadas
dejaré en la primera y última fila
unos versos de Martín Adán y con su voz
en tu aparente estado de ebriedad
relacionarás a los unos con los otros
para no hacer más dicotomías con la poesía
Escucharás al beat de Quilca loco por la pasta intelectual de sus
contemporáneos
el sueño abrirá nuevamente los principios de la astrología
quienes nos mostraron la creación quemarán en el pasado libros en San
Marcos
una feminista me dirá Narco y recordaré que presidente fue el que nos liberó
déjame encontrar todas las versiones de tus ojos
bajo esta clase con híbridos de fatalidad
y de lo barroco en una tienda de recuerdos en pleno incendio
Y que la situación cortesana podría plantearme
a Eielson crucificado en la conciencia de los Críticos reacios a las performances
Y haremos un evento
un congreso
una gestión cultural
y lo degradante de volver a mi ciudad que todos están o siguen amarrados y
en el fondo
sueñan con su repartija
y otra vez esa imagen del poeta que no importa
y solo queremos los textos
de una conquista en el Perú.

Portada: El Comercio


AARÓN VIZCARDO (Lima, Perú)

Bachiller en Artes Escénicas y Literatura. Ha participado en recitales poéticos y publicado alguno de sus textos en revistas universitarias.

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