Upside Down: la historia de Creation Records

Después de The Beatles y The Rolling Stones, Inglaterra le devolvió la hegemonía de la música a Estados Unidos tal como había sido desde la creación del rock n roll. Y es que todo grupo inglés que anhelaba triunfar en la industria de la música debía primero ser un éxito en América, de lo contrario estaba condenado a regresar a su país con el rabo entre las piernas. Prueba de ello fue la condición que puso John Lennon al manager de los “escarabajos” Brian Epstein para viajar a EEUU: tener un single exitoso o de lo contrario “no pisaría la tierra de Elvis”.

Después de la denominada “invasión británica” a la tierra del Tío Sam, tuvieron que pasar cerca de 20 años para que el género conocido como britpop, dominará los charts y encandilará a la siempre flemática juventud americana. Pero antes de que toda esa revolución juvenil invadiera los medios musicales y portadas de tabloides, la escena inglesa se encontraba algo adormitada puesto que hacía tiempo no tenían sus propios ídolos frescos y/o trasgresores como sí lo fueron Lou Reed o Iggy Pop para América. Y es en este contexto en el que se juntan 2 jóvenes para darle vida al mítico sello discográfico Creation Records, quienes desde sus trincheras serían los encargados de traer ese aire fresco que tanto necesitaba la siempre oscura y nublada Inglaterra.

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Afiche del documental.

Este genial y completo documental filmado en el año 2010, cuenta la historia de aquel sello discográfico proveniente de Glasgow, Escocia, en el Reino Unido, que le dio el espaldarazo a la movida independiente de Inglaterra; “descubriendo”, apadrinando y editando discos de grupos fundamentales para la historia del rock tales como My Bloody Valentine, Jesus and Mary Chain, Primal Scream, Ride, Oasis, entre otros.

Y como toda gran historia siempre tiene un héroe o antihéroe en este caso, este film nos muestra a 2 verdaderos idealistas, uno más comercial y otro musical, Alan McGee y Bobby Gillespie, respectivamente, quienes nos cuentan con lujo de detalles cómo se fundó Creation Records y cómo es que estuvieron varias veces a punto de quebrar hasta que un nuevo disco les daba un respiro y la estabilidad económica suficiente para volver a despilfarrar el dinero en buenas drogas. Pero Creation no solo eran McGee y Gillespie, ellos solo eran la cabeza visible y los “cazatalentos”, pero quienes también aportaba con su grano de arena eran una “colección aleatoria de inadaptados, drogadictos y sociópatas” y es que McGee tenía “la capacidad de atraer y ser atraído por gente arriesgada”.

Así es, durante la hora y 40 minutos que dura el documental desfila una gran cantidad de personajes como el escritor Irvine Welsh (autor de Trainspotting) que cuentan anécdotas muy divertidas sobre Alan McGee así como de las bandas que fichó y los discos que redefinieron el rock. Músicos como Jim Reid, Noel Gallagher, Bobby Gillespie, entre otros, brindan testimonios de primera mano sobre el origen del Creation y las buenas juergas a punta de ruido, drogas y sexo que disfrutaban en las oficinas de la discográfica, todo esto con la venia y visto bueno del carismático McGee, quien llegaba todos los viernes con “una bolsa repleta de éxtasis” y daba inicio a la fiesta que terminaba un día lunes cuando todos volvían a “trabajar” de manera disciplinada y con una resaca del carajo.

 

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Alan McGee.

Sin lugar a dudas las partes más entretenidas del documental son cuando se narra la historia de algunos de mis grupos favoritos, como The Jesus and Mary Chain o My Bloddy Valentine, y de lo tortuoso que fue grabar sus primeros EPs y discos debut, que le hicieron gastar casi todo el dinero a la compañía y perder la paciencia de productores e ingenieros de sonido por lo trasgresora que era su música —recordemos que ambos grupos crearon lo que luego sería conocido como noise pop y shoegaze—. Además la parte de la historia de Oasis también es para partirse de la risa por la actitud ya conocida de los hermanos Gallagher, a quienes McGee debía tenerlos bien abastecidos de drogas, alcohol y fútbol para mantenerlos “estables” y tranquilos.

Pero como no todo en la vida puede ser felicidad y menos en el ambiente del rock n roll, también nos damos con la triste sorpresa que Creation fue vendida a la multinacional Sony a fin de evitar una posible —de tantas— quiebra, lo cual si bien salvó a la empresa, resultó luego una mala jugada ya que se perdió el espíritu de camaradería, espontaneidad, libertad, independencia y diversión que primaba en dichas oficinas, llegando al punto de que todos los miembros del equipo renunciaron a sus cargos por que eran constantemente “observados por ejecutivos con ternos que siempre los miraban por encima del hombro”.

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The Jesus And Mary Chain.

Si disfrutas de algún tema cercano a este film, recomiendo verlo de manera obligatoria. Además aparecen muchos otros buenos grupos como The House of Love, Sugar, Teenage Fanclub o Slowdive, quienes cuentan más historias sobre la grabación de los discos que los hicieron alcanzar la popularidad, así como otro montón de anécdotas sobre lo que sucedió al interior de Creation y sobre qué métodos empleaba McGee para fichar grupos que, generalmente, alcanzarían la fama. Para finalizar, podría decir sin miedo a caer en la hipérbole que Creation es quizás el único sello que lanzaba sendas bandas exitosas. Prueba de ello es que la mayoría de su catálogo sigue tocando en la actualidad salvo algunas excepciones pero más por cuestiones personales que musicales, y ello pueda que se deba a que los sellos independientes anteponen la música que les agrada al dinero, es decir, prefieren editar discos de las bandas que les gustan, usualmente de sus amigos, sin preocuparse por la tendencia del mercado, a vender miles de copias. De ello da fe McGee, un verdadera visionario a quien no se le “escapaba la tortuga” y que de seguro está viviendo de los royalties pero tranquilo con su conciencia.

Portada: Cinema Ad Hoc.


JUAN PABLO VILLANUEVA (Lima, Perú)

Fue comunicador audiovisual, exlibrero y exadicto a las benzodiacepinas. Ahora es editor del fanzine Kill The Zine, lector y guitarrista del grupo de noise, Fukuyama. Finalmente, es un amante de los gatos, tatuajes, fanzines, chicha de jora y el arroz chaufa.

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