De las apariencias

El caso de Artemio Hernández es bastante particular. Uno en un millón, como suele decirse. Por otra parte, los medios de comunicación nunca supieron de su existencia. Apenas si alguna vez lo visitó un periodista. La muchacha hizo las consabidas preguntas de rigor (más por compromiso que por verdadero espíritu investigativo, entiéndase), para después olvidar las respuestas en alguna libreta. Pues no se publicó entrevista alguna. Es decir: no pasó de una mera anotación, un hallazgo no suficientemente interesante, quizás.

A estas circunstancias, poco ayudó el estilo de vida de Artemio: malvivió siempre en un altillo del viejo edificio de la calle Urquiza al 1300. Confinado en la cúpula del piso 22, el espacio era apenas un poco más alto que su cabeza, pero tan largo y ancho como el equivalente a los seis departamentos en los cuales se apoyaba. Artemio decía sentirse allí, conectado con el pulso del universo, con el movimiento ciclotímico de las nubes, con la constante variación de los astros.

Así pues, al principio de la transformación, acudió a los médicos, visitó hospitales y curanderos, se hizo acupuntura, yoga, regresiones y sanaciones cuánticas. Pero nadie daba en el clavo, ninguna medicina surtía efecto. Mientras tanto los cartílagos crecían cada vez más y se endurecían, paulatinamente replegándose sobre sí mismos. Las piernas se le afinaban y la caja torácica se le expandía. Incluso la cabeza se le acható un poco. De a poco fue perdiendo la visión y comenzó a dormir colgando de los pies.

En fin, nada de esto era de extrañar si tenemos en cuenta que todo el mundo acaba por parecerse a aquello que ama.

Foto de portada: Walhere


PAULO NEO (Santa Cruz, Argentina)

Ávido lector, desde los 13 años escribe canciones. Durante más de una década hizo música y radio. Algunos de sus textos participaron de antologías publicadas en España. También ha colaborado en diversos medios de Argentina, Colombia y México. Su libro Microficciones Ilustradas, fue publicado en 2015 por la Editorial Libris y cuenta con ilustraciones del artista plástico mendocino Andrés Casciani. Actualmente se encuentra trabajando en un próximo material llamado Amor sonámbulo, a publicarse en breve en Estados Unidos, México y Colombia. Además de ello, posee una web y es asiduo en Twiter.

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