«Me encantaría que digan de mí que soy lectora»: habla Ildiko Nassr

En el bar del centro cultural Héctor Tizón, nombrado así por el escritor jujeño, es donde otra escritora cuenta sobre sí misma. Ella es Ildiko: tallerista, licenciada en letras, hace una columna literaria para Radio 2 de Jujuy, otra para el programa Enlace Cultura Jujuy[1], tiene su blog como escritora[2], una página de Facebook sobre literatura[3], ha publicado un libro de cuentos, dos de poesía y varios de microficción, siendo el más destacado Placeres cotidianos (2007 y 2011); además varios de sus microrelatos han sido incluidos en antologías y recopilaciones. Al escuchar este breve resumen de su currículum se ríe, mostrando la simpatía que la caracteriza.

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En el Tizón, luego  de dar un taller de lectura sobre J. M. Coetzee

La presentación continúa con el origen de su nombre, comenta que es de origen húngaro y significa La Justiciera. Hace referencia a la  última mujer de Atila, rey de los hunos, donde la mitología narra que ella lo mató, liberando a su pueblo del tirano. Es una advertencia a la hora de la primera cita, aunque si no son lectores están perdiendo el tiempo con ella. Se cree genial, muy jodida pero genial en el amor, piensa que el mismo debe ser recíproco, sino no funciona «si yo doy el 100 % quiero que me den el 100 % y que sea parejo… si no se da, no se da, por eso sigo sola».

Con las amistades, dice que tiene a las mejores amigas y amigos del mundo. Ellas se percataron de lo distintas que son, tanto en ideologías como físicamente, pero se quieren y se respetan tanto que eso hace que funcione muy bien el grupo. Son amigas de años, algunas desde la primaria y otras de la facultad. Aunque no se vean seguido siguen conectadas, es el cariño lo que las mantiene unidas. Para ella, las redes sociales facilitan reencontrarse con las personas y mantener el contacto.

Respecto a las columnas de su blog, una en particular habla sobre la sensación de escribir con el teclado[4]. El contacto corporal con este elemento le fascina, siendo que este también se da en la lectura, en tomar un libro, leerlo y sentirlo, es como un ritual. Siente que instalarse en el momento de la escritura y lectura, es vincularse con lo placentero, pero no como algo hedonista sino como algo cotidiano. El disfrutar de esas situaciones que podrían ser de padecimiento, en la lectura cuando no se encuentra lo que se busca o cuando las palabras no pueden decir lo que uno siente.

Experimenta lo complicado de ser escritor, dice que hoy en día no se puede abocar totalmente a esto y que  «vivimos en un mundo capitalista donde se tienen que pagar impuestos». No hay una profesionalización del escritor, queriendo decir que no se puede ser un profesional de la escritura y que eso te permita subsistir y tener una vida digna. Conoce pocas personas que viven de la escritura literaria de ficción.

Dice que la ficción tiene más de artístico que el periodismo, porque pasa por el tamiz del escritor. Plantea la diferencia entre escribir y ser escritor, escribir es  un trabajo solitario con tu historia, tus palabras, la página en blanco en este proceso casi invisible de construir una obra, independientemente del género que deviene en la preocupación estética de construir un universo narrativo que se ofrece para un lector ideal que uno se plantea. Y ser escritor es más del mundo glamoroso, de la «espectacularización», de mostrar aquello que se escribe, las presentaciones de libros y dar conferencias, hacer marketing de tu propia obra para que se venda. Sobre esto difiere,  se ve más como alguien de calidad que de cantidad. Pero aunque trata de escribir y tener un hábito de lectura cotidiano, también disfruta de los talleres, las presentaciones y las charlas ya que está en juego el contacto con el otro.

Aun cuando tiene más de 11 libros publicados y sus cuentos están en más de 40 antologías, dice que todavía le cuesta decir que es escritora y se enteró del número de publicaciones por un conocido. Le es difícil identificarse a sí misma como tal, es más lectora que escritora. «Me encantaría que digan de mí que soy lectora» y le da desconfianza la gente que se presenta con el currículum, diciendo primero su profesión antes que el nombre. Su primer libro lo escribió a los 20 años, dice que a esa edad uno no se da cuenta de ciertas cosas, ya a los 40 debe tener una cierta responsabilidad por lo que escribe. Sobre esto reflexiona de que «si alguien te quiere publicar es porque alguien te quiere leer».

Tocando el tema de su cuento «Sei Shōnagon»[5], comenta que le gusta ese desdoblamiento entre Ildiko y Valeria «me salva de creérmela» pero en la cotidianeidad se siente más Ildiko y es más cercana que antes. Está más relajada al mostrar una imagen de aquello que los demás quieren que sea,  «a la primera que quiero caerle bien es a mí», eso le da una liberación. Respecto a sus cuentos, siente miedo de que perduren cuando ella ya no este (como la escritora japonesa que le da nombre al cuento) y al mismo tiempo le encantaría que pasara. Le sorprende que por ejemplo en México hagan un programa de un libro suyo, siente una inseguridad y cree que lo que escribe no es tan bueno como lo de otros autores.

Respecto al cuento de Padre de su último libro[6], comenta respecto a sus figuras paternas. Su padre biológico, Nasario Nassr era camionero y no terminó la primaria pero leía muchísimo, le pedía que le compre libros de chistes que se los aprendía de memoria para las fiestas. Su padrastro, con quien vivió 25 años, fue refugiado de la segunda guerra mundial, en los últimos años se le diagnosticó un tumor en el cerebro y le decían que debía leer algo y contar lo que había leído. Cuenta que una vez viajó con su padrastro a Hungría luego de 50 años que él se fue, al llegar a su viejo colegio lo recibe un cura que lo reconoció, era su compañero de cuarto. Comenta que un escritor debe estar atento a estas cosas. La  escritura sirve para sanar desde otro lugar diferente a la terapia y conocer.

Expone que hay un deseo de ser escritor que va más allá de querer ganar plata, es el deseo de poner en palabras esto que le sucede y que de la realidad sale un mundo fantástico. Su madre le decía que si no puede hablar algo, debía escribirlo. Le parece genial que una persona te pueda tocar con tus palabras. Dice que tuvo a los mejores padres y la mejor familia, que se sacó la lotería.  Su madre fue la primera mujer en la provincia en manejar camiones, su hermana mayor la primera en volar parapente y su hermano mayor fue campeón de vóley nacional. Tiene a esa gente maravillosa que la apoya sin entenderla, la respetan.

Se describe como una poeta puesta a narrar, dice que es la peor a la hora de contar cosas. Empezó a escribir desde muy chica. Tiene el recuerdo de ver «la detective del crimen» en la televisión, en el momento del programa donde de la máquina de escribir arrancaban una hoja, dice que le fascinaba ese movimiento. Vivía en el campo y tenía asma, para que no corra, su madre le compraba libros. Para ella, el que lee, en algún momento se convierte es escritor o comienza a escribir.

Empezó con la poesía para decirle a su madre lo linda que era; y arranca con el micro relato estando en la facultad, donde leía una revista española «mini cuentos» que mandaba sus producciones y esperaba la devolución. Empezó la carrera de comunicación social y es allí donde un profesor le dijo que ella pertenecía a Letras y que tenía que escribir. Le hizo caso, y se cambió a Letras, aunque aún tiene como materia pendiente terminar comunicación social.

Como licenciada, ejerció la docencia trabajando 11 años en los colegios de Los Lapachos, fue un aprendizaje intenso y la búsqueda de que cada uno de sus alumnos encuentre su voz. Dice que tuvo los mejores estudiantes, donde ambos sacaron lo mejor de cada uno. Todavía tiene contactos con ellos, y les dijo que hay que trabajar por los sueños que uno tiene, por eso dejó la docencia para ser escritora.  Sobre su forma de enseñanza, comenta que uno no enseña contenido, sino lo que uno es. En ese cúmulo de cosas que es uno, le transmitió a ellos que esta buena la vida, que se pueden reír cuando estén mal y que pueden confiar en ella. Enseñó en clases a conversar y a que se escuchen, más allá del contenido curricular.

Tiene una hija de 20 años. Dice que quisiera ser la mejor madre para ella, cree que no hizo tan mal su trabajo porque ella es extraordinaria, estudia astronomía y va a talleres de lectura. Ella dibujó la portada de su libro «Placeres cotidianos». Siente que con sus pasos, el mundo es mejor. Dicen que cuando uno tiene un hijo, hay un periodo de enamoramiento que dura un par de meses, ella nunca dejó ese periodo, nunca lo termino

Confiesa que hay escritores que no les gustaría conocer en persona, ya que lo cotidiano de un escritor no es lo mismo que en sus libros, hay una carga subjetiva hacia ellos que los idealizan. A uno le cuesta separar los prejuicios de la persona que se admira y de cómo es verdaderamente. Lo vive personalmente, no lee muchas de las  críticas que le hacen a sus libros; Incluso una estudiante de la UNJU hizo una tesis de un relato, pero no lo leyó. Sabe que hablar mal de su cuento, no es estar hablando mal de ella. Le gustaría tener el aparato de los hombres de negro para borrar ciertos recuerdos de ella de los otros.

Finalizando la entrevista, informa que al  cumplirse 20 años de la publicación de su libro primer libro, una editorial de Perú publicará una selección personal de sus cuentos. Esto sigue haciendo que le cueste definirse como escritora, aunque con esta reflexión de su vida, denota que dio pasos chicos pero firmes para cumplir su sueño. No puede decir que no es escritora, porque tiene un pasado que la condena.

[1] https://www.enlaceculturajujuy.com.ar/tag/ildiko-nassr/

[2] http://ildikotxt.blogspot.com/

[3] https://www.facebook.com/labatidoraliteraria/

[4] http://ildikotxt.blogspot.com/2019/03/el-trabajo-del-escritor.html

[5] http://www.revistadeartes.com.ar/revistadeartes13/letras-%20ildiko-nassr.html

[6] https://matenalmensajero.mitiendanube.com/maten-al-mensajero/editorial/lhm/

Foto de portada: ILDIKOTXT


FRANCO EMMANUEL RIVERO (Jujuy, Argentina)

Estudiante tesista de la carrera Lic. en Psicología en la UCSE-DASS, y de Lic. en Comunicación Social en la UNJu- FHyCS.

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