MOLOK

Y Molok se convirtió en rito, en miedo y sacrilegio. Bastaron siete gotas de sangre de virgen para que la ceremonia fluyera. Todo era sombras en movimientos alrededor de la hoguera, con un sonido grave y rítmico con ecos de voces de sepulcro. Y entonces él, el Dios de dioses extendió su mano, ya garra, y no quedo una sombra en ese baile frenético, sólo una bruma rojiza de sangre y fuego. El sacrificio de Molok se había consumado.

Foto de portada: “La Garra”, Osvaldo Barberi (Rosario de Santa Fe, Argentina)


MARCELO MARIO MIGUEL (La Rioja, Argentina )

Narrador.

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